Monsefú: arte tradicional e innovación juntos

Manuela Ayasta: Gracias a Dios y a mi madre por este talento y por las personas dispuestas aprender. El arte se hace con amor.


Manuela Jacqueline Ayasta Caicedo nació, el 16 de julio de 1964, en el Centro de Salud “Miguel Custodio Písfil” de Monsefú (Lambayeque). Desde que su madre Juana Graciela Caicedo Reyes la tuvo entre sus brazos por primera vez sabía que la tradición familiar el bordado hecho a mano continuaría de generación en generación. No se equivocó.


La profesora Jacky, como le dicen de cariño sus alumnos del taller Artesanía Manos Peruanas, representa el arte popular de nuestra cultura viva. Quien ha tenido la suerte de recibir sus enseñanzas sabe que su mentora es de espíritu combatiente y que no se amilana ante las adversidades de la vida. Tiene el don de transformar lo negativo en positivo.


Sus bordados tienen memoria familiar, la enseñanza de sus padres artesanos, que grafican la historia y cultura de la ciudad de Monsefú y región Lambayeque. Este saber ancestral lo comparte con niños y adultos, muchas veces de forma altruista, pues busca que las nuevas generaciones sepan valorar nuestra identidad como peruanos.


“Para mí es un deber enseñar a las nuevas generaciones a amar nuestro arte y que ellos aprendan este trabajo con mucho amor como me enseñó mi madre. Que el trabajo que ellos hagan no sea tanto para comercializarlo, sino que en cada pieza que están aprendiendo sepan por qué lo hacen y para qué”, resalta la experta bordadora sintiendo orgullo de sus raíces.


“Queremos que las nuevas generaciones hagan eso. Que ellos aprendan que el arte hecho a mano se haga con mucho amor y amando lo que uno tiene que mostrar al público. Eso siempre inculcamos a los alumnos, que nuestro talento hecho a mano nuestro bordado tiene que ser conocido porque así hacemos grande a nuestro distrito”, añade.


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Y es que en Monsefú, conocida como “La Ciudad de las Flores”, hombres y mujeres saben que la tradición se lleva en el corazón y se demuestra con elegancia. Por ello, sus prendas de vestir llevan detalles e iconografía ancestral bordados con hilos de colores que se muestra en eventos importantes, entre ellos, la Feria de Exposiciones Típico Culturales de Monsefú (Fexticum).


“Cada pieza lleva nuestra historia, un pedacito de mi pueblo. Por ejemplo, el pavo real es el ave emblemática porque proviene del Centro Poblado Callanca y por sus coloridos adornan el vestido o la pieza de cada producto. Y cuando se escoge a la reina de Fexticum su vestido tiene que tener los pavos reales como un diseño que identifica la costumbre de nuestro pueblo Monsefú, sus tradiciones, es parte de la identidad de nuestro distrito”, señala.


El artesano es creativo, diseñador y muy inteligente


Y como se dijo anteriormente, Ayasta Caicedo es una persona de actitud positiva que siempre ensaya una respuesta alentadora, a pesar que sigue sufriendo los embates de la pandemia del coronavirus (covid-19), que ha golpeado económicamente a todos los sectores y el sector artesanía no es la excepción. Ella tiene la fuerza espiritual para continuar con sus propósitos.


“De este tiempo difícil (de pandemia) saquemos lo bueno, no todo va a ser malo. Siempre detrás de lo difícil va a venir lo mejor. Aprendamos a valorar este tiempo, nos va a servir para pensar y mejorar muchas cosas. El tiempo que nuestros talleres han estado cerrados nos ha ayudado a valorar nuestro talento. Y ver lo que tenemos es bastante importante y muy útil”, reflexiona.


“No estemos pensando en que no se vende (nuestros productos). No, eso no es posible. El arte que tenemos los artesanos hecho a mano nos ayuda. El artesano es creativo, es diseñador y es muy inteligente. ¿Pero de quién va a depender? De nosotros mismos. Hay muchos artesanos que tienen distintas piezas artesanales pues saquemos provecho. Hay que sacar provecho y hacer nuevas cosas creativas. Si nos ponemos a pensar lo vamos a lograr”, alienta.


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Uno tiene que apostar por las nuevas tecnologías


Con este espíritu de integración y emprendedor está innovando constantemente y desde su taller Artesanía Manos Peruanas ha confeccionado una nueva línea de productos: blusas, camisas, vestidos, pañuelos, entre otros, que vienen con un kit de mascarillas hechas a mano para niños y adultos, totalmente personalizados. Obviamente con lo más emblemático de Monsefú.


“Transitar por el camino de la innovación tecnológica es muy importante, muy importante, porque nos ayuda a crecer. La innovación tiene nuevas técnicas y nosotros hacemos y enseñamos. Hacemos innovación pero no dejando lo tradicional. Vamos a decir que los dos tienen que ir juntos. Eso es importante, realmente importante”, afirma categóricamente.


“No queremos estar siempre diciendo (digitalizar nuestros diseños) no me gusta porque vivo de lo tradicional. ¡No!. Siempre uno tiene que apostar por las nuevas tecnologías, las nuevas innovaciones que vienen. Eso nos parece correcto. Eso nos ayuda mucho. Nos ayuda a entender las técnicas mucho mejor”, concluye.


Si quieres aprender más sobre el arte del bordado hecho a mano y adquirir sus productos visita su cuenta oficial de Facebook Artesanía Manos Peruanas. Se ubica en Calle 28 de Julio 559, Monsefú. Y mucho mejor si llamas a su número celular 978847779 para hacer tus pedidos. Te espera con el cariño de siempre.