Francisca Orozco


Si el talento cultivó tus saberes, hoy proteges el bosque


Ay, mi Francisca, hemos surcado el río y le has ganado a la corriente. Tienes la magia y el poder del agua. Nunca te detienes. Si la vida te dio chambira, de ella hiciste canastas. Si el talento cultivó tus saberes, hoy proteges el bosque y sacas de él solo lo que necesitas y necesitan tus 11 compañeras: las mujeres de la Comunidad Nativa Amazonas Río Marañón, las que se atrevieron a organizarse y levantar una maloca en medio del pueblo para vender búhos, garzas, individuales y bolsos, coloreados con plantas y mucha sabiduría.


Se han ganado a pulso el título de artesanas. Tu liderazgo ha sido clave querida Francisca. Trajiste la esperanza y la alegría en semillas diversas, en la fibra que se trasforma en hilo luego de un proceso largo y cuidadoso. Tienes claro el mensaje: “las mujeres podemos”, dices. “Éramos 40”, me cuentas. “Es un reto aún, pero hay que aprender a no dejarse llevar por el marido. Estamos aquí para crear y ser felices. Para avanzar”, insistes.


Manejas tan bien tu esquema de vida que has sacado adelante a 5 hijos. Si el tiempo aguanta, sacas las yucas de tu chacra antes de encender el motor de la embarcación y cruzar las aguas para llegar a Nauta, donde la municipalidad ha organizado una feria y tienes novedades (muchas) para ofrecer al visitante.


“Yo no quiero que el turista me de una limosna, yo quiero que aprecie nuestro trabajo y nos compre”, afirmas. “Siempre trato de aprender algo nuevo y de enseñar. Practicamos varias veces hasta que la pieza está lista para el mercado”.


Hemos conversado tantas veces y vuelvo a decirlo: te admiro. Mujeres como tú ganan autoestima y seguridad y son el impulso de otras.  una capa conservando la naturaleza y haciendo de ella tu fuente de desarrollo. Estás siempre deseosa de más aprendizajes. Nada es fácil, me has dicho. Las cosas se acomodarán en cualquier momento. La vida es así.