A los pies del Huaytapallana


La herencia de Gardalia Quispe y Madeley Huachos, unidas al rescate de las plantas medicinales.


Quiero hablar de Gardalia Quispe y Madeley Huachos. Ellas son estudiantes de la Universidad Nacional del Centro del Perú, la primera universidad creada por comuneros. Ellas, por herencia, son hijas o nietas de aquellos comuneros. Están orgullosas y ese orgullo se traduce en una práctica concreta. En un objetivo claro: rescatar el saber ancestral de las plantas medicinales y lograr que éste no se pierda. Que al contrario, reactive la vivencia de la población y la empodere hacia su desarrollo.


La huamanpinta o gallo gallo, como le dicen los ancianos en Acopalca (Junín), tiene muchas espinas y ese ha sido un tema para que hoy se resista a crecer como lo hacía antes. Es que tanta espina y pocas flores no suele darte buena imagen. Al menos es lo que uno piensa cuando simplemente mira y reacciona automáticamente. A los jóvenes y no tan jóvenes de esta comunidad les resultaba perjudicial. Muchas veces sus animales se herían al recorrer el campo. Así que decidieron quitarla del camino.


La sabiduría de sus antepasados no se había transmitido. Entonces llegaron Gardalia y Madeley como rescatadoras de ese saber y empezaron a compartir lo que ellas conocían. La Huamanpinta es un excelente diurético, en infusiones ayuda a calmar los dolores de cintura, tonifica las funciones del hígado, desinflama las vías urinarias.


Hicieron una alianza con 27 campesinas de Acopalca. Gardalia las llama “las madres del Huaytapallana”, ya que el pueblo está al pie del nevado y es allí donde está floreciendo nuevamente la Huamanpinta como símbolo de la sinergia entre estas estudiantes y la comunidad.


HampiPacha es tierra que sana. Ese es el nombre que Gardalia y Madeley le han dado a su proyecto. Quieren recuperar y preservar las plantas medicinales en peligro de extinción y promueven alianzas con las comunidades para la siembra y la cosecha. Ganan y aprenden. Suman al bienestar comunal.